Su vida estaba apagada. Todo comenzó cuando empezó a ver que a su alrededor no encontraba nada. Desolado y triste creyó que solo con sus ganas de salir adelante podría progresar. Todos los días el despertaba, se tomaba su desayuno bien completo y se iba a trabajar.
Recuerdo que le encantaba ver a la gente feliz y sentirse parte, de su alegría. Claramente, el no era feliz. Ya desde la escuela. Sus padres se llamaban Rodrigo y Claudia. Ella estaba siempre ausente, y creía que por unos pesos que le daba por semana, era una buena madre. El, trabajaba arduamente todos los días. No se le podía pedir nada, y transmitía un amor infinito.
En el trabajo, trataba de progresar. Todos los días. Hasta que un día se dio cuenta de que era 1 de septiembre. Si, su cumple. Nadie lo llamo.
Ese día, se dio cuenta de algo. Estaba solo. Ya no podía pensar en progresar, ahora solo pensaba en lo que su vida se había convertido.
Esteban media más o menos un metro ochenta, y pesaba noventa kilos. Era atractivo, sin embargo, estaba tan triste que no podía ni pensar en mujeres. Ya hacia dos semanas que no se afeitaba, y los dientes tenían un color amarillento. No comía.
De repente algo en su vida cambio. Era una de esas mañanas de otoño, frías, y buenos aires estaba vacío. Llego a la oficina, y se entero que tenía una nueva compañera. La vio. Inmediatamente, bajo al supermercado, se compro una afeitadora, un sepillo de dientes y una pasta, recuerdo marca dientes limpios. Ella era preciosa, era rubia, y tenia unos ojos que podían enamorar a cualquier hombre. El la saludo muy cordialmente. Ella era fría pero también lo saludo. Vio en sus ojos, algo que no podía creer, como si ella lo llamara de alguna manera.
Tres meses después, en el bar de la esquina el le dijo
- Dejemos las cosas en claro, que te pasa con migo a vos?
- Te amo Esteban
- Te amo Gabriela, te amo con toda mi alma
Sellaron su gran pacto con un beso. En los tres meses anteriores, habían compartido cafés, charlas besos y sexo.
Ese día, Esteban miro a su alrededor, y encontró algo. Ella, le había levantado la vida, ella si ella, le había generado compañía. Desde ese día Esteban nunca en su vida volvió a decir que era infeliz.
Dos meses después, Gabriela quedo embarazada. El embarazo fue difícil con recurrentes peleas entre ellos.
El 1 de septiembre de 2022 nació dante. Ese día, Esteban recibió una llamada.
- hola
- hola, Esteban?
- Si, papi?- dijo Esteban casi llorando
- Si hijo, felicitaciones por dante
- Y vos como sabes que nació mi hijo
- Date vuelta
Apareció Rodrigo con el ramo de flores más grande que hubiera podido existir en el mundo. Luego de ese día, Rodrigo, Gabriela, Esteban y dante vivieron felices para siempre.
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